Esta tendría que ser la conclusión final del texto, o incluso el clímax narrativo si me hubiese venido un ataque de inspiración, pero he preferido colocarla al principio, porque es lo más importante que voy a decir (salvo ataque de inspiración, poco probable). Una vez he dejado clara esta idea, vuelvo sobre mis pasos al que debería ser el principio del texto:
Existen algunas películas (por ejemplo las de Aki Kaurismäki, de quien recomiendo "Un hombre sin pasado"), que se basan casi sólamente en la sencillez de sus personajes, en el sinsentido de lo cotidiano. Caminan por una línea delgada, y pueden aburrir al espectador cuando dan exactamente lo que prometen y realmente no pasa nada (como "Whisky", que huele a naftalina), pero cuando salen bien, son mi tipo de película favorito.
Existen algunas películas (por ejemplo las de Aki Kaurismäki, de quien recomiendo "Un hombre sin pasado"), que se basan casi sólamente en la sencillez de sus personajes, en el sinsentido de lo cotidiano. Caminan por una línea delgada, y pueden aburrir al espectador cuando dan exactamente lo que prometen y realmente no pasa nada (como "Whisky", que huele a naftalina), pero cuando salen bien, son mi tipo de película favorito.
En fin, "Kitchen Stories" nos lleva a un pequeño pueblo de Noruega, donde la eminente Sociedad Nacional Sueca de Ciencia Doméstica (Escrito Así, Con Muchas Mayúsculas) va a realizar un estudio sobre los movimientos de los hombres solteros noruegos en la cocina, a fin de optimizar esfuerzos, racionalizar recursos y, con la necesaria experiencia empírica, implementar una reorganización del mobiliario de las habitaciones. Sinergia.
(Aclaro que la palabra sinergia sobra completamente, lo que la SNSCD pretende es diseñar cocinas eficientes. Pero me parecía que un párrafo de charlatanería empresarial de esa quedaba cojo sin mencionar la palabra sinergia. Continuemos, en todo caso).
(Aclaro que la palabra sinergia sobra completamente, lo que la SNSCD pretende es diseñar cocinas eficientes. Pero me parecía que un párrafo de charlatanería empresarial de esa quedaba cojo sin mencionar la palabra sinergia. Continuemos, en todo caso).
Para tal fin, quince observadores suecos (iguales) viajan a Noruega en sus quince coches iguales, arrastrando sus quince caravanas iguales, dispuestos a la labor de, sentados en unas sillas de umpire, anotar meticulosamente los movimientos de cada uno de los quince solteros que se presentaron voluntarios al experimento.
No pueden entrar en otra habitación de la casa que no sea la cocina para no inmiscuírse en la intimidad del soltero, pero tienen que poder entrar en ella en cualquier momento para conducir su experimento con libertad, aunque es estrictamente necesario que hagan su vida en la caravana, a fin de no interferir en la objetividad del mismo, y por ese motivo tampoco, bajo ningún concepto, pueden hablar con los objetos a estudio...
Bueno, como podéis imaginar, de esa lista de prohibiciones a las borracheras, las discusiones sobre energía nuclear y patatas o sobre la importancia mercantil de la pimienta, y la sinergia en general, hay sólo un paso.
La ventolera ha sido pequeñita, pero me arrepiento de haber metido la palabra sinergia con calzador. En todo caso, lo importante ya lo había dicho al principio.
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