viernes, 11 de julio de 2008

Persoeiros Medianos da Humanidade: Hoxe, Sadasivan Balaji

Sadasivan Balaji (Baktawng, Mizoram, 28 de Decembro de 1900-Patuvan, Kerala, 1 de Abril de 1950) foi un respetado músico e maestro de sitar indio.
Proveñente dunha modesta familia de pastores trashumantes do estado de Baktawng, no Noroeste de India, desde pequeno mostrou moito interés pola música, pese ás reticencias da súa familia. Escapou da súa casa ós 15 anos cunha das ovellas da familia, e, co diñeiro da súa venta, costeouse o seu ingreso na Imperial School of Music de Madrás (ISMM), donde moi pronto destacou como virtuoso da guitarra e do sitar.
Unha vez rematou os seus estudios, incorporouse en 1928 como profesor da ISMM, sendo o primeiro nativo indio que ocupaba un posto tal. Desde a súa cátedra da ISMM, exerceu de maestro de moi coñecidos músicos indios, coma Kasturba Ray, Aishwarya Annand e, sobre todo, Ravi Shankar, do que sempre dixo que era para el o fillo que nunca tivera (mentras Shankar dicía de Balaji que era o pai ó que nunca visitaba). Asimesmo, mantivo unha fecunda correspondencia con Ghandi, con quen soamente coincidiu unha vez: Balaji estivo con Ghandi en 1942, durante os seus famosos vinte días de xaxún no cárcere, tocando día e noite sen descanso o seu sitar para darlle ánimos ó lider.
A súa radical militancia na relixión zoroastriana, e os seus constantes enfrentamentos coa ortodoxia hindi fixeron que pouco despois caese en desgracia ó declarar en público, no acto de presentación do curso de 1946, "prefiro miles de veces ás miñas amadas ovellas de lana blanca coma a neve, coas súas orellas traviesas e as súas ubres e as delicadas patas que as sosteñen firmes que ás vacas, que para min non son máis que meras criadoras de moscas".
A partir de entonces perdeu o respeto dos seus alumnos, que o chamaban "o carneiro pestilente" ou "o cabrón", e foi forzado a dimitir do seu posto ó inicia-lo curso de 1947, cando a institución do ISMM se refundou ó independizarse a India do imperio inglés. Ademáis de eso, foille completamente imposible publicar ningún álbum, toda vez que tanto Shankar como Ghandi renegaron en público da súa amizade.
Desencantado pola súa situación decidiu retirarse á aldea de Patuvan, no distrito de Kerala, aldea na que tiña unha pequena granxa onde criaba ovellas. Nesta granxa recibiu o 17 de Novembro de 1949 a visita do folclorista americano Alan Lomax, que rexistrou por primeira e única vez a voz e a música de Balaji nunha grabación histórica, da cal se extraeron as cancións do seu único disco, chamado no mercado occidental "Like a windshield on a bug".
Este vinilo, largo tempo descatalogado, contén unha enérxica versión para sitar da canción tradicional estadounidense "Mary tiña un cordeiro", versión que á súa vez foi interpretada por George Harrison (con Eric Clapton ao sitar) nun mítico directo no CBGB de Nova York; así como a balada "Janam din mubarak ho", que co tempo se consolidou coma a canción de amor por antonomasia das películas de Bollywood.
Sin embargo, o éxito do disco chegou moi tarde para Sadasivan Balaji, que morreu apenas unhos meses despois da visita de Lomax no máis absoluto anonimato e sen ningún recoñecemento, na súa granxa de Patuvan, a causa das feridas gangrenadas que lle produxo un castrón ó mordelo nos testículos cando Balaji, irónicamente, estaba a tratar de castralo a el.
Triste final que sen dúbida cumplía á máxima vital de Balaji, da cal saíu o nome do seu disco: "Death sneaks up on you like a windshield on a bug".

miércoles, 9 de julio de 2008

Máis aló das pintadas políticas

Á maneira de Guillermo López Gallego, empezo nesta mesma entrada unha nova sección do blog:



Na Avenida da Coruña, á altura de Islas Canarias

Sensación extraña

Yo más que nadie me doy cuenta de lo enfermizo que es (aunque A. también lo sabe) cómo me apego a las rutinas: por ejemplo, llevo en torno a tres años comprando el País todos los viernes, aunque en ocasiones ni siquiera lo ojeo; durante este año, además, adquirí la costumbre de ir colocando los números pasados en un cajón. Con el tiempo éste acabó llenándose, de manera que saqué los periódicos viejos y formé con ellos un montón que puse en una esquina de la habitación en donde molestaba tangencialmente el paso y las maniobras, y comenzó a acumular polvo mientras por otra parte crecía, sin ningún motivo en particular, viernes a viernes.
También padezco, sin embargo, ciertos arranques volcánicos e irracionales como el que tuve cuando resolví deshacerme de los 20 números del País que laboriosamente había estado acumulando durante todo el año, sin ninguna excusa que lo justificase (esto es, sin haberme tropezado con ellos o haberme sobrevenido una alergia repentina al polvo).
Y es muy fácil, muy justificable, tirar un periódico que tiene seis o siete meses, Dios sabe que no lo necesitas para nada. Pero en el momento de hacerlo no fui capaz, y me reconozco débil: no entiendo qué vi en las parrillas de televisión de días pasados, o en las previas de partidos que a duras penas recordaba cómo habían quedado, pero en todo caso no conseguí desprenderme completamente de ellos, y al final, negociando conmigo mismo acabé por aceptar tirar los periódicos conservando, sin embargo, la última página de cada número, en la que Juan José Millás publica su columna semanal.
Comoquiera que de todas formas no es muy lógico guardar veinte hojas huérfanas de periódico, en otro arranque inesperado hace dos días me decidí a tirarlo todo. Pero en fin, de nuevo tengo que reconocer mi debilidad: no entiendo qué he visto en las columnas de Millás, pero he acabado negociando conmigo mismo y si finalmente me he rendido a tirar lo que queda de los periódicos, fue a condición de escribir concienzudamente todos los hallazgos que me pareciesen interesantes de los textos.
Y así empecé por tanto a pagarme mi rescate autoimpuesto:
"Somos tan hijos de la carne y de la sangre como de los raskolnikofs y de los bartlebys, por no hablar de los Soprano (...) Desde que el mundo es mundo, mientras unos amasan el pan que comemos por la mañana, otros urden las historias que devoramos por la noche. Estamos hechos de pan y de novelas."

Este texto estaba bien, fue el primero que decidí conservar. Después de él, sin embargo, encontré otros tres artículos ("La columna", "Masoquismos" y "Ser rey"), que no supe cómo trocear: o los conservaba enteros o no tendrían ningún mérito en particular. Y a parte de ésos, a la hora de ponerme a teclear aquí ninguno más parecía justificar el esfuerzo.
Con lo cual me encontré con un único texto de tres líneas, y me asaltó el sentimiento de que, para haber sido destilado de 20 hojas que a su vez venían de un total de unas 800, no había gran enjundia en lo que había resultado. Si al final del alambicado proceso de búsqueda de lo esencial, lo único que conservaba era el párrafo anterior, que está bien escrito pero no resulta particularmente inteligente, ¿qué sentido tenía? ¿Por qué conservar éste y no cualquier otro, cualquier noticia, o incluso nada en absoluto?
Si ya había deshechado el periódico por quedarme con la hoja, la hoja por el artículo, el artículo por el fragmento... ¿Por qué no seguir? Quizás todo lo verdaderamente perdurable de mi colección de periódicos era un punto, o quizás una vocal acentuada...
He estado pasando hojas, leyendo por encima los artículos de Millás mientras pensaba que la gracia está en el conjunto, y que de la misma manera que sus libros nunca me gustaron del todo hasta que leí "El mundo" porque los compacta (porque los libros de Millás nacen y mueren en la ocurrencia y nunca cuentan grandes historias de iniciación o de superación personal; y la única manera de entenderlos es como parte del total de su literatura, y ésta a su vez como parte de su mundo interior), quizás sería entonces necesario mantener laboriosa y pacientemente una colección de números del País, durante 10 12 años por ejemplo, para que juntos y compactados formen un mapa de la sociedad o de la realidad.
Pues en esas estaba cuando me he estrellado contra el último de los artículos que tenía guardado, uno que ni siquiera había mirado en su momento, y que se titula "La conciencia", del 9 de Mayo:
"En la antiguedad teníamos más metros cuadrados que cosas. Ahora, en cambio, tenemos más cosas que metros cuadrados. Hace años, podías recorrer un pasillo de 15 metros sin tropezar con un solo mueble. Ahora no puedes dar dos pasos sin estrellarte contra una bicicleta estática, una vajilla de Chillida o la armadura de una tienda de campaña. Mucha gente cambiaría los objetos por metros cuadrados; el problema es que la mayoría de esos trastos sólo tiene un valor romántico, que no cotiza ni en los mercadillos de pueblo. Ya me dirán para qué sirve la maleta con la que papá se fue a Alemania, o el televisor en blanco y negro que conservamos absurdamente debajo de una cama (...) Construir viviendas pequeñas por sistema es como escribir con frases cortas por obligación. La frase corta funciona bien como desván, como altillo en el que introducir una o dos ideas pequeñas. Pero para vivir, para respirar para estar a gusto, nada como un piso de seis o siete habitaciones, cuatro exteriores, además de la cocina, el baño y los aseos (...) Hemos vendido el alma a cambio de cosas que brillaban, de espejuelos con los que no sabemos qué hacer. Deberíamos regresar a la frase larga, a la oración compuesta, al pasillo de 15 metros de largo. A la conciencia"

Y me he quedado con una entrada a medio escribir, y con cara de tonto.

martes, 8 de julio de 2008

Sobre a distacia recorrida polos porteiros (...e II)

Antes de nada vouvos ser sincero: hasta que o mirei ontes pola tarde, non tiña nin idea de cómo coño se medían os 3,3 kilómetros. A única opción que se me ocurrira para que Íker completara esa distancia fora que no descanso, mentras todos repoñían forzas ou escuitaban ó entrenador ou facían o que seña que se fai nos descansos, el aproveitara para irse dar unha volta, quizáis para conxura-lo nerviosismo pola inminente victoria.

Incluso me tiña feito un circuliño de radio 1,5 kilómetros ó redor de estadio, cousa que por certo parece fácil dito así (e probablemente o sexa), pero que a min me costou dios e axuda: tuven que usar tres programas, acabei pintando o círculo a man alzada co Paint... En fin, e todo para nada, mala suerte...


Non sei si o círculo se ve demasiado claro, pero resulta que prácticamente ó único que lle daría tempo (quero decir espacio) sería a ter andado por unha ponte atirantada sobre o Danubio recén construida e bastante riquiña, que aparece mal encuadrada na foto do lado.

Dame a sensación de que, de todas formas, Iker Casillas non é un amante da enxeñería civil, así que é de supoñer que trataría de ir en dirección NNO, acaso para subirse á Riesenrad, a famosa noria no parque do Prater á que Orson Welles se subía con Joe Cotten en "El tercer hombre", despois de dicirlle aquelo do reloxo de cuco:

“En Italia, durante treinta años bajo los Borgia tuvieron guerras, terror, asesinatos, derramamiento de sangre - pero produjeron a Miguel Ángel, Leonardo da Vinci y el Renacimiento. En Suiza tuvieron amor de hermanos, 500 años de democracia y paz, y ¿qué produjeron? El reloj de cuco".


Tristemente para o porteiro, a Riesenrad quédase fóra do noso círculo por unhos 300 metros (ademáis de que dudo muito que tuvese funcionando un domingo...)

Tamén se quedan fóra por pouco unha iglesia a orillas do Danubio que seguro que é mui interesante, e sobre todo, o punto naranxa ese que vedes exactamente en dirección Oeste no mapa de arriba, como medio kilómetro fóra da área que podería cubrir Íker
: pois eso vén sendo a Hundertwasserhaus (perdón polos acentos), un enorme complexo desquiciadamente diseñado por un tal Friedrich Hundertwasser, artista austríaco ó que lle chamaban "o Gaudi austríaco" (de maneira pouco orixinal), básicamente porque non hai cristo que lle encontre o sentido ós edificios que facía, edificios por outra parte moi recomendables.

¿Sabedes qué vos digo? Que lle dén por saco ó ejército de Suecia e ó trackeo e ó círculo rojo, a min non me convenceron. Non sei qué pensaredes vosoutros pero eu pola miña parte prefiero imaxinar que Íker Casillas, cando España estaba ganando 1-0 no descanso da final, foise dar un paseo para toma-lo aire. Subiuse a dar unha volta na noria (ainda que fose domingo e ademáis non lle dese tempo nin espacio), e cando volveu xa empezara a segunda parte, pero non o vimos chegar porque normalmente as cámaras nunca enfocan ó porteiro...

Igual sería unha boa idea para unha sección independiente do blog éste, resumir un pouco a onde van os porteiros cando non os miramos... Ocúrreseme así a bote pronto que Aouate pode ir pegarse un chapuzón á plaia de Riazor.
Pero máis aló, sería interesante saber qué hai cerca dos grandes estadios europeos, nas cidades emblemáticas: hasta onde chegarían Cech ou Almunia paseando por Londres (¿encontraríanse, de casualidade?), ou o porteiro da Roma, por exemplo. Ou Reina(nese caso sólo faría falta saber cal é a taberna máis cercana a Anfield...) En fin, que me desvío do tema... Acabo a entrada cunhas cuantas fotos da Hundertwasser:






lunes, 7 de julio de 2008

Sobre a distancia recorrida polos porteiros (I)

Vamos a ver: durante a Eurocopa, cada vez que se producía un cambio, aparecían na pantalla as estadísticas do xogador que salía: goles, tiros á porta, pases completados, distancia percorrida...
O certo é que eu fun un deses que fixo o comentario de "¿quén coño andará contando a distancia que recorre un xogador? ¿qué tenen, vintedous becarios mirando tódalas cámaras do campo con escalímetros nas mans?". Sí, non era un comentario moi ocurrente, supoño que habería un en cada casa...
Polo que puiden buscar en Google, o método de medición está desarrollado pola empresa italiana Delta Tree, empleando tecnología militar sueca: consiste realmente en grabar todo o campo mediante 16 cámaras colocadas de maneira radial a unha altura maior de 15 metros; eso sí, a partir de ahí os datos procésanse por ordenador, sin becarios, e xenéranse réplicas 3D do partido mediante unha técnica de trackeo, ou algo así...
Sona ben, ¿verdade? Bastante profesional: ejército de Suecia, palabras en inglés, ordenadores... Bastante verosímil, ¿non?
Bueno, pois é unha milonga de campeonato, a narices tén que selo: según as estadísticas oficiales da UEFA, Casillas recorreu (andando ou correndo) 3299 metros durante a final contra Italia.
Hai cousas que xa saltan á vista, coma o do exército de Suecia (¿Suecia, en serio? Home, non é o exército de Suíza, pero desde os vikingos non creo que ós suecos lles dera por meterse en problemas...), ou o dos 3299 metros (por Dios, qué número, si está claro... ¡desconfiade dos números que acaban en 99!), pero aparte deso, si botamos unhas contiñas, dámonos conta de que nos están vendendo unha moto:
Tendo en conta que a portería mide aproximádamente 7.5 metros, tuvo que pasearse máis ou menos 440 veces de lado a lado da portería, a razón de 220 en cada sentido, ou si o preferides, de 220 en cada tempo.
Bueno, dirédesme, non estaba sólo debaixo do largueiro, tamén andaría algo pola área... Pois mirade, mide de largoo 15 metros, é dicir, que serían necesarias unhas 220 carreiras desde a línea de gol hasta o semicírculo (ir, saudar a Puyol e volverse).
Ou ben, e tendo en conta que mide de ancho unhos 40 metros, e que por tanto tén un perímetro de 110 metros... facendo a conta rápido, tería que dar trinta voltas ó redor da área para cumplir a estadística. Unha cada tres minutos, menudo coñazo...